No se puede ser el mejor cuando no se apuesta por ello
Sólo con desearlo no basta. Los sueños se cumplen cuando se pone esfuerzo y empeño. Nunca me he levantado de la cama y veía cumplido lo que hasta hace unos minutos había estado soñando. Esto es aplicable a todos los campos de la vida y a todas las parcelas profesionales. Si nos centramos en los medios de comunicación la clave está principalmente en dos puntos: en la programación y en los profesionales que se ponga al frente. Esto parece una obviedad, ¿verdad?, pues parece que hay señores que se dedican exclusivamente a esto y parece que no lo tienen del todo muy claro. Es impensable que yo me crea más inteligente que ellos es una parcela por la que yo me intereso exclusivamente como friki y no como experto.
Hoy sábado, eran las seis y media de la mañana y ya no podía seguir durmiendo. He cogido el móvil, le he enchufado los auriculares y me he puesto a escuchar la radio. Primero un repaso general para ver la programación de cada emisora y después a elegir en la que uno se queda. Pero en este repaso vas comprobando la parrilla de cada radio. Y pasan los minutos. Información de noticias en gran parte del dial a esa hora presentada por buenos profesionales, en otras magacines, radio fórmula y otros que van a contracorriente por no llamarlos náufragos. Obviamente me voy a permitir no dar nombres. A riesgo de ser acusado de cobarde o de tirar la piedra y esconder la mano confío en la inteligencia de quien lea estas palabras y como a buen entendedor poca información es mucha, emularé a la gran Mayra Gómez Kemp y diré aquello de: “hasta aquí puedo leer”.
No se puede ser el mejor sin querer serlo de verdad. No puedes competir con un programa que está completamente fuera de parrilla en ese momento cuando todos los demás llevan programaciones similares. No se puede participar en una carrera cuando todos los rivales pilotan un fórmula uno y hay uno que concursa con una bicicleta, por muy Alberto Contador que sea el que de a los pedales. O también otro ejemplo que tiene caso: no se puede competir en una carrera cuando todos los contendientes corren en bicicleta y hay uno que corre en fórmula uno pero pones a un paquete para que lo pilote. Con mucha probabilidad el coche no se moverá de la línea de salida.
Por esta cuestión me planteo una pregunta: “¿una persona puede ser culta sin ser inteligente?”, porque me consta que hay programadores y directores de contenidos que lo son. Otra cuestión sería: “¿Se puede ser inteligente sin tener ni puta idea de lo que haces?”. Perdón, rectifico esto último. El responsable de este desaguisado si sabe lo que se hace: llevar a la quiebra a una emisora.
Al final cómo se traduce todo esto: pues que la cuerda se rompe por la parte más frágil.